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Movilidad en silla de ruedas en un mundo no adaptado

Movilidad en silla de ruedas en un mundo no adaptado

Aunque sólo se trate de recorrer unos cuantos kilómetros para llevar a cabo trámites, compras, visitas a familiares y amigos o cualquier otra diligencia, moverse en la ciudad cuando se requiere del apoyo de una silla de ruedas puede ser una auténtica aventura, que dependiendo de la zona de desplazamiento, podría implicar la superación de obstáculos y retos importantes. 

Si bien, poco a poco el mundo está cambiando, tanto respecto a la mentalidad y conciencia de quienes pueden movilizarse sin necesidad de sillas, andaderas o bastón, como en cuanto al diseño de inmuebles y la urbanización en general, en pro de espacios más accesibles, adecuados para todos, aún hay mucho camino por recorrer. 

Mientras trabajamos en conjunto para contar con la ciudad ideal que soñamos, en la que movilizarse en silla de ruedas sea tan sencillo como practicar cualquier otra actividad, te dejamos con algunos útiles consejos que te ayudarán a planificar mejor cada salida: 

Haz un check list de tus necesidades personales: Antes de salir, piensa en qué necesitarás durante el trayecto. Empieza desde lo obvio: Revisar que la silla de ruedas se encuentre en condiciones óptimas, empacar una pequeña mochila o bolsa con los documentos, objetos o cualquier cosa que requieras para tu trayecto (incluyendo agua embotellada y snacks, por ejemplo), y asegúrate de que sea fácil de cargar para ti. Incluye en este checklist tus medicamentos, en caso de que requieras la toma de alguno o algunos, y siempre llévalos contigo, previniendo el tiempo que la salida te pueda demorar. Otra excelente idea es cargar tus dispositivos de comunicación y entretenimiento, principalmente el teléfono celular, para que puedas comunicarte con tus contactos de confianza en caso de presentarse un imprevisto, o tener alguna necesidad en particular. 

Pide ayuda: Necesitar ayuda no debería ser motivo de vergüenza o cohibiciones. Partiendo de ser honesto u honesta contigo, detecta las actividades que puedes y las que no puedes hacer, y trata de encontrar la forma de acomodarlas tanto en una rutina personal, como en la de alguien que pueda ayudarte. Luego, pide la ayuda. Siempre hay alguien a nuestro alrededor dispuesto o dispuesta a apoyarnos, te aseguramos que no te arrepentirás de permitirles asistirte, pues con esto, además eliminarás la incertidumbre innecesaria y el estrés a la hora de realizar tus deberes. 

Investiga la accesibilidad del lugar o lugares que vas a visitar: En muchas ocasiones (lamentablemente) gracias a experiencias desagradables aprendemos qué lugares están, y cuáles no están preparados para albergar a quienes requieren el uso de una silla de ruedas para desplazarse. Recuerda tus experiencias propias, comenta con amigos y familiares, o visita los sitios de internet de restaurantes, oficinas, agencias y cualquier otro lugar al que desees o necesites visitar, para obtener una idea clara de sus condiciones, y prepararte adecuadamente para tu llegada; o bien, en el caso de que su ubicación y características sean demasiado complicadas para ti, esto te permitirá buscar alternativas con anticipación. 

Infórmate sobre tus derechos: Como hemos dicho anteriormente, a veces las personas aprendemos con base en las malas experiencias. Lamentablemente, algunos casos de inaccesibilidad y/o discriminación fueron necesarios para que la legislación de las diferentes entidades en México pusiera manos a la obra, respecto al establecimiento de algunos derechos civiles diseñados especialmente para proteger a quienes requieren moverse en silla de ruedas, o cualquier otro aparato.  Ya sea en una aerolínea, un hotel, un restaurante, una atracción, un taxi o un proveedor de cualquier otro servicio, infórmate sobre los reglamentos y leyes de igualdad de acceso que le corresponden a tu localidad. 

Establece expectativas razonables: Aquí tenemos la otra cara de la moneda, pues aún cuando todos los actores involucrados pongan de su parte, la accesibilidad nunca es perfecta. Así que establece expectativas razonables sobre tus posibilidades en el sitio, dependiendo del lugar que desees o necesites visitar.

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